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¿Es mejor vestir con algodón biodinámico?

Es un paso más adelante que los productos orgánicos. Se usa el criterio de “comercio justo”.

¿Es mejor vestir con algodón biodinámico?

¿Es mejor vestir con algodón biodinámico?

Argentina. – La comunidad Qom, de la provincia de Chaco, no supo hasta hace muy poco que su manera de cultivar algodón era bastante “biodinámica”, en términos de la propuesta de Rudolf Steiner, creador además del sistema de escuelas Waldorf y de la antroposofía.

En el caso de la agricultura, se trata, por empezar, de trabajar sin agroquímicos ni la intervención de elementos externos que alteren la naturaleza, desde la siembra —que no puede ser con semillas modificadas genéticamente— hasta la recolección, que se hace en forma manual. 

Pero además, lo “bio” tiene que ver con la atención a un calendario lunar, que indica qué días son adecuados para plantar o para limpiar la maleza. Para controlar las plagas y limpiar los suelos se aplican preparados biológicos.

Martín Alonso aprendió todo esto cuando, después de una larga trayectoria en el mercado de la indumentaria, se interesó por las prendas biodinámicas. “En 2004 traje la marca Hurley, del grupo Nike, que tenía en su colección una cápsula con algunas remeras hechas de algodón orgánico y algo de reciclado”, cuenta. “Quise profundizar en eso, pero acá nadie lo conocía”.

Haciendo investigaciones llegó a la localidad de Campo Medina, del departamento de Campo del Indio, Chaco. Y llegó también a la conclusión de que para vender remeras de algodón biodinámico tendría que hacerlas él mismo, involucrándose en el proceso desde el primer paso.

Así es como Stay True Clothing —su marca, creada en 2014— hoy se abastece del algodón que se cultiva en 18 hectáreas que pertenecen, en total, a unas ocho familias Qom (todas ellas son muy numerosas). Se precisan diez días para levantar la cosecha (con máquinas podría hacerse en sólo uno).

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Luego se hace el desmotado, la separación de la semilla de la fibra, que se lleva a la hilandería; después el hilo pasa a la tejeduría. “Entonces se decide si se la va teñir. La primera cosecha la hicimos totalmente natural, sin teñido. Ahora esta la haremos en blanco y negro, con unos productos alemanes que están certificados como hechos con componentes naturales”, indica Alonso. “Una parte la haremos en Chaco y la otra en La Rioja, con una planta industrial textil”.

De ahí sale el rollo de tejido de punto con el que se hacen las prendas, en la localidad de Derqui, partido bonaerense de Pilar; allí se confeccionan 600 remeras por día.

“Hice muchas remeras para muchas marcas y sé que la confección siempre es un dolor de cabeza, porque hay clientes que te pagan a 90 días, a 180; y si uno tiene que poner su capital para financiar eso…”, explica Alonso. “Con este taller trabajamos en cierta forma como una cooperativa. Ellos saben cuándo van a cobrar, y trabajan en función de eso, haciendo un producto de calidad, que era lo que querían.” A continuación, bajo el esquema de comercio justo, el taller cobra 10% adicional, que va a una cuenta especial porque ese dinero debe usarse para hacer algo que beneficie a la comunidad, por ejemplo pintar la salita de primeros auxilios.

Algo similar se hace con los productores de algodón. “Les pagamos 20% adicional por el valor de lo orgánico, que queda para ellos; y luego, al vender, otro 10% por comercio justo, que también tiene que ser volcado a la comunidad. Todo eso se audita”, destaca Alonso.

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La inversión inicial fue de US$30.000 en 2014; los ingresos de 2017, de $4,1 millones. Una remera de Stay True cuesta $749 al consumidor final, lo que incluye el envío a cualquier punto del país. La firma comercializa principalmente a través de Internet; pero también está presente en unos 15 puntos de venta en el interior, locales de la marca marplatense Camarón Brujo.

La Argentina tiene una Ley Nacional Orgánica que se refiere a cualquier tipo de cultivos, por la cual cualquier producto que se quiera importar, para decir “orgánico”, “ecológico” o “biológico” en una etiqueta tiene que estar certificado por una empresa que determina el Senasa. Una marca extranjera con presencia en el país, pero sin esta certificación está en infracción para la ley argentina.

Con información de Clarín

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