El futuro del plátano orgánico

República Dominicana es uno de los más importantes oferentes de fruta orgánica en el mundo. Y Alemania, uno de los mayores compradores.

El futuro del plátano orgánico

El futuro del plátano orgánico

Alemania. – Un vistazo a las estadísticas de comercio exterior de la República Dominicana lo dice todo: sus exportaciones de plátanos orgánicos pasan de 2,2 millones de dólares y ocupan el segundo lugar entre los mayores rubros, después del mineral de hierro. Hoy, las bananas orgánicas de la República Dominicana se ofrecen en todo supermercado alemán que se precie.

Alemania ocupa el primer lugar entre los compradores de bananas orgánicas dominicanas, importando del 60% al 80% de todas las que ingresan a la Unión Europea (UE). Además importa cacao, manteca de cacao y café ecológicos. El productor alemán de alimentos Hipp también importa mangos para sus comidas para bebés.

La República Dominicana es hoy el mayor productor de plátanos orgánicos de América Central y el Caribe. Es más: se cultivan más bananas orgánicas que convencionales.

Cacao
El país se beneficia del acuerdo ACP (África, Caribe, Pacífico), que garantiza a sus miembros un acceso privilegiado a los mercados de la UE. Bananas orgánicas se cultivan también en otros países, tales como Costa Rica, Ecuador y Perú. Pero éstas son más atacadas por hongos y a menudo se deben utilizar fungicidas.

En la República Dominicana, por el contrario, las condiciones climáticas son ideales para el cultivo de productos orgánicos. El clima seco en el norte y sudoeste el país mantiene a raya a los hongos y otras enfermedades de las plantas.

Para que el plátano sea reconocido como orgánico, debe estar certificado. Certificados que extiende desde 1995 también una empresa alemana: BCS Oeko-Garantie, de Nuremberg, con oficinas en 10 países latinoamericanos.

Cuesta, pero vale la pena
La certificación cuesta de unos 500 a 1.000 dólares por año para fincas de 20 a 50 hectáreas de tamaño, dijo a DW-ONLINE el Dr. Bernhard Schulz, encargado del sector internacional de BCS.

El productor obtiene por sus productos certificados un sobreprecio que va del 10% al 30% en comparación con los productos convencionales, agregó.

Además, resalta el Dr. Schulz, el cultivo orgánico es bueno para los suelos, conserva la biodiversidad y elimina los riesgos para la salud del productor que en los cultivos convencionales supone el uso de pesticidas.

El cultivo orgánico tiene también un aspecto no monetario, pero también muy importante: muchos productores están orgullosos de ofrecer un producto especial, natural y sano.

Los certificados se extienden sobre la base de inspecciones por lo menos anuales. Además, las fincas deben presentar una serie de documentos. Importante es qué se ha plantado anteriormente en las tierras. En antiguos campos de algodón, por ejemplo, no es posible cultivar bananas biológicas, porque en ellos se hallan demasiados restos de pesticidas.

Existen también otras buenas posibilidades para productos biológicos; por ejemplo para los cocos, que crecen de a miles en las palmeras en el norte del país y los limoncillos, que en Europa se utilizan cada vez más en la mezcla y el adorno de cocktails, por ejemplo de la popular caipirinha.

Con información de Deutsche Welle

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